rituales para fin de año

Rituales para comenzar el año

Enero llega puntual, como los propósitos que nadie pidió, pero que todos hacemos. Cambia el número del calendario y, de repente, sentimos una necesidad profunda de reinventarnos. Como si el 31 de diciembre fuéramos una persona y el 1 de enero otra completamente distinta. Más organizada. Más sana. Más constante. Spoiler: normalmente seguimos siendo los mismos, pero con una libreta nueva!!!

En España tenemos rituales muy nuestros para empezar el año. Algunos heredados, otros improvisados y otros directamente autoengaños colectivos que repetimos con una fe digna de estudio. Vamos a repasarlos, con cariño y un poco de humor, que para dramas ya está enero!!!

El ritual de las doce uvas y el optimismo injustificado

Todo empieza la noche del 31. Nos comemos las doce uvas a ritmo de campanada, atragantándonos ligeramente, pidiendo deseos imposibles y pensando que este año sí. Que este año todo encaja. Que este año no vamos a dejar nada a medias. Que este año no vamos a comprar cosas que no necesitamos. Mentira número uno del año, pero qué bien sienta decirla!!!

Las uvas son el pistoletazo de salida de una avalancha de buenas intenciones. Da igual si el año anterior fue un caos, en ese momento somos pura esperanza envuelta en lentejuelas!!!

Apuntarse al gimnasio y no volver jamás

Enero es el mes en el que los gimnasios hacen su agosto. Promociones, matrículas gratis, planes anuales con nombres motivadores y fotos de gente feliz sudando. Nos apuntamos convencidos de que esta vez sí. Compramos ropa deportiva nueva, zapatillas técnicas y hasta una botella reutilizable!!!

Vamos tres días. El cuarto ya duele todo. El quinto llueve. El sexto tenemos mucho trabajo. El séptimo… bueno, ya en febrero retomamos. El gimnasio se convierte en un cargo fijo en la cuenta y en un recuerdo borroso. Un clásico nacional que une generaciones!!!

Ordenar la casa como si fuéramos a salir en un programa de reformas

Otro ritual imprescindible. Enero llega y, de repente, necesitamos tirar cosas. Muchas cosas. Ropa que no usamos desde 2014, papeles misteriosos, tarros sin tapa, tapas sin tarro. Nos prometemos minimalismo, espacios limpios y cajones que cierran bien!!!

Duramos lo que dura un domingo. Luego volvemos a meter todo en el armario “por si acaso”. Porque una nunca sabe cuándo va a necesitar ese jersey imposible o ese bote vacío que claramente tiene potencial!!!

La agenda nueva y la vida perfectamente organizada

Enero también es el mes de las agendas. De papel, digitales, con pegatinas, sin pegatinas, minimalistas o llenas de colores. Empezamos escribiendo todo con letra bonita. Planificamos semanas enteras, objetivos mensuales y hasta tiempo libre!!!

A mitad de mes ya anotamos cualquier cosa deprisa, con bolígrafo prestado y en la primera página en blanco que encontramos. La agenda sigue ahí, pero nuestra vida vuelve a ser un poco más caótica. Y está bien!!!

Comer sano… hasta que aparece el roscón

Después de los excesos navideños llega la promesa de comer mejor. Más verduras, menos azúcar, menos ultraprocesados. Lo decimos muy convencidos mientras aún quedan restos de turrón en la despensa!!!

Enero intenta ser ligero, pero entre el roscón de Reyes, los chocolates olvidados y el frío que pide platos contundentes, la cosa se complica. Aun así, la intención cuenta. O eso nos decimos!!!

El gran propósito: cuidarnos más (pero sin aburrirnos)

Y llegamos al ritual estrella. Prometernos que este año vamos a cuidarnos más. Más despacio. Mejor. Con más conciencia. con más potingues. El problema es que, muchas veces, cuidarse nos lo han vendido como algo aburrido, rígido y lleno de normas!!!

Dietas imposibles, rutinas eternas, productos sin gracia, listas interminables de deberes. Normal que lo dejemos a la mínima. Porque si cuidarse no apetece, no dura!!!

Aquí es donde creemos que hace falta un cambio de mirada. Cuidarse puede ser un placer. Puede oler bien. Puede ser un momento bonito del día. Puede conectar con la tierra, con las plantas, con lo sencillo y con lo que de verdad suma!!!

En Somos Tierra creemos que el autocuidado no tiene que ser una obligación pesada. Puede ser un ritual pequeño, cotidiano y alegre. Un champú sólido que huele a bosque. Un jabón que te recuerda que tu piel también merece calma. Un gesto sencillo que se queda porque apetece!!!

Este año, si quieres, puedes seguir haciendo todos los rituales de siempre. Apuntarte al gimnasio, comprar una agenda nueva y prometerte mil cosas. Pero quizá también puedas probar a cuidarte de otra manera. Más amable. Más divertida. Más tú!!!

Y si parte de ese cuidado es hacerlo de una manera más natural, deberías suscribirte a nuestra newsletter y descargarte nuestro ebook: «Remedios Naturales para el día a día».

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